Mujeres

Mercedes
Las mujeres son más generosas que lo que puedan llegar a ser los hombres. Cuando van a ser madres, por ejemplo, por los hijos lo dan todo, hasta su sangre: desde que los gestan hasta que nacen.
Las mujeres siempre han tenido más espíritu de sacrificio que los hombres, ellas pueden sostener toda la carga del hogar y la familia. Los hombres, si tuvieran que hacer tanto como las mujeres se morirían en el intento.
Se dice que la mujer es sexo débil, pero las cosas infinitas las hacen siempre las mujeres.
Los hombres tienen un instinto animal, ellos van a la guerra. A las mujeres les gusta más la paz. Son románticas, más tiernas, más seguras y más responsables en todos los trabajos que desempeñan. Y son bien eficaces a la hora de resolver todos los problemas que pueda haber, se trate de letras o de ciencias.
Los hombres son más calculadores. También son más soberbios y piensan más fríamente. La mujer es más sensible, más sociable, más solidaria. En cambio el hombre es más, mucho más fuerte por su naturaleza, tiene otra constitución. Por eso puede hacer trabajos más duros que la mujer.
La mujer no puede competir en esos trabados más bruscos. Por ejemplo, nunca será mejor minera que los hombres, que bajan a la mina a picar como si nada. O suben a un andamio, las mujeres nunca serán mejores albañiles. Ni harán mejor los surcos en la tierra que los labradores, ni harán mejor las carreteras y otros trabajos bastante más duros.
Las mujeres están mejor preparadas para hacer los trabajos más pacientes. Y para trabajar en equipo o para hacer lo que nadie quiere hacer, como escribir a máquina, coser a mano, bordar o tricotar con una tricotadora o atender el teléfono. En fin...

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